¿Estamos completos o necesitamos a alguien para estarlo?
¿Qué onda? ¿La naranja está completa o está por la mitad?. Hay una tendencia generalizada a pensar que en el momento en que encontramos a alguien para comenzar una relación de amistad con potencial de convertirse en un noviazgo formal, es entonces cuando podemos sentirnos completos. Sin embargo cuando esperamos que la otra persona llene todos esos vacios nos auto engañamos.
Lo que esta situación está evidenciando, es que en realidad lo que tenemos es una necesidad en lo más profundo de nuestra alma, producto de carencias afectivas; o simplemente quizás estemos lidiando con la soledad. Qué importante es estar sanos y completos en lo emocional y espiritual antes de entrar a una relación de noviazgo, y no pensar que la otra persona va a suplir todas mis carencias, sino entrar a la relación sabiendo que tengo mucho que dar. En síntesis, la actitud correcta sería: voy a estar con esta persona para darle lo mejor de mí. En otras palabras podríamos decir: “¿qué tengo yo para darte a ti”?; en lugar de decir: “¿qué tenes vos para completarme a mi?”.

Cuando estamos lidiando con inseguridades, miedos y temores, es muy difícil sostener una relación, ya que corremos el riesgo de entrar en una dependencia de la otra persona. ¿Qué de cuando sientes que pierdes a esa persona que “te completa” y entonces tienes relaciones sólo para que no te deje? Muchos caen en la trampa del sexo, simplemente para asegurarse de que la otra persona no los va a abandonar, y la relación se vuelve enfermiza y degradante.
Hace un tiempo atrás estaba charlando acerca de esto con algunos amigos solteros, y uno de ellos me comentó algo que me sorprendió. Me dijo: “sé que la actitud correcta al entrar en el noviazgo es que estoy comenzando una relación que deseo que termine en matrimonio, pero me siento tan solo y con tanta necesidad de afecto que me permitiría entrar en una relación por el solo hecho de sentirme acompañado y de estar con alguien; aun sabiendo de que esa relación no va a llegar a ningún lado”.
Lamentablemente, esto es algo que sucede con más frecuencia de lo que nos  imaginamos. Entramos en una relación porque sentimos carencias en algunas áreas de nuestra vida. El problema es que este tipo de vínculo relacional casi siempre termina mal.

Aquí quiero ser muy sincera con ustedes chicas. Muchas veces por la soledad que sentimos, porque ya nuestras amigas están de novias, o por la presión de la sociedad en general, tendemos a “jugar” con las emociones de nuestros amigos varones. Coqueteamos, los ilusionamos, les damos cierto tipo de esperanzas y cuando las cosas vienen más en serio nos echamos atrás y los dejamos heridos. ¡Si!. ¡Ellos también se hieren!. Cuida de tus amigos, cuida el tesoro de la amistad que te puede acompañar el resto de tu vida. Se del caso de chicas que han lastimado a preciosos chicos que amaban a Dios con todo su corazón sólo por pretender tener novio o por no estar solas. No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Hay muchachos hermosos que intentan agradar a Dios con todas sus fuerzas y que Dios nos libre como chicas de causarles tropiezo. Antes de empezar una relación, asegúrate de que estás tan lleno de Dios, rebalsando de su amor, que tienes mucho para darle a la otra persona. En síntesis, no necesitas a alguien más para estar completo y pleno. Es tu relación con Dios la que te da esa plenitud y felicidad.

Síntomas de una relación motivada por la soledad
– Estas con alguien que en realidad no amas, por el solo hecho de estar acompañada.
– Sabes que la relación no da para más; sin embargo permaneces en ella.
– Permites que el otro te falte el respeto por temor a estar solo o sola.
– Te estás conformado con un relación que sabes que no es lo que mereces, o lo que esperabas para ti.
– Estas en una relación que sabes que no tiene futuro.
– Los años están pasando y entras en una relación por la presión de tu edad.
– Retomar una relación que no funcionó en el pasado.

Tomado del libro: Tal para Cual // Editorial Mundo Hispano por Sergio y Carina Valerga