Imagina que te estás preparando para el viaje más increíble de tu vida. Estás expectante de conocer ese lugar que muchas veces has visto a través de fotografías y estás a escasas horas de que eso deje de ser solo un deseo y se convierta en una grata realidad.

Con ansiedad y entusiasmo preparas las maletas con todo lo que vas a necesitar durante tu viaje. Ya revisaste en la «app» del clima con qué temperatura te vas a encontrar, tienes planeadas tus excursiones, la ropa que necesitarás y  obviamente, también cargas tus enseres de higiene personal. Tratas de no dejar nada librado al azar, así que revisas una y otra vez para asegurarte de que llevas todo lo que necesitarás para disfrutar de tu jornada.

De la misma manera, Dios te pensó para este tiempo de la historia. Anticipadamente proyectó el viaje de tu vida aquí en la tierra, y te equipó con todo lo que necesitarías para brillar en el recorrido.

Dios ya miró tu vida entera, determinó tu misión y se anticipó dotándote de todas las herramientas que vas a necesitar para llevarla a cabo.

¡El Creador es original! A él le encanta presumir de su capacidad de hacernos distintos y de poner su toque personal en cada uno de nosotros. Se tomó el tiempo para hacerte único y con características que te identificarían de todos los demás. Eres una obra de arte pintada por el creador, cuyo gran valor es tu singularidad.

Nuestra tarea es disfrutar de nuestra unicidad, disfrutar de quiénes somos y de hacer nuestra contribución única a la sociedad.

Cuando sabemos quiénes somos, sabremos qué hacer. El hecho de conocernos es determinante de lo que haremos. Somos hijos de Dios creados a su imagen, y probablemente no lleguemos a ser todo lo que deseamos, pero seguramente seremos todo lo que Dios quiso que fuésemos cuando nos creó.

En síntesis, tienes todo lo que necesitas para hacer lo que Dios quiere que hagas.

Un consejo importante: si Dios se tomó el tiempo de hacerte único, no malgastes el tuyo comparándote con los demás. Más bien invierte tiempo en descubrir tus cualidades, aquellas cosas que te identifican y que te harán brillar siendo tú mismo. Recuerda que hay cosas que solo tú podrás hacer; marcas que solo tú podrás dejar. Por nada del mundo se te ocurra robarles el beneficio de tu peculiaridad a quienes vas a impactar a través del viaje de tu vida.

A continuación quisiera que te hagas una serie de preguntas que te ayudarán en el proceso de conocerte mejor:

  1. HABILIDADES NATURALES: ¿Qué habilidades posees? Dentro de cada uno de nosotros Dios depositó habilidades innatas. Algunas son más difíciles de descubrir que otras. Enumera algunas de ellas que sabes que tienes. Si analizas las actividades de las que participas, ¿cuáles realmente dan fruto? ¿Qué parece fluir de manera natural para ti? ¿Para qué cosas eres bueno y obtienes resultados? (Éxodo 31:1-11).
  1. DONES ESPIRITUALES: Cada creyente tiene dones espirituales. En Romanos 12:6-8 encuentras una lista de estos dones. También hay otros en 1 Corintios 12:4-11 y 1 Pedro 4:10-11. De acuerdo a estas listas, ¿cuáles dones consideras que posees?
  1. SUEÑOS: ¿Qué es eso que intentarías hacer si supieras que no vas a fallar? ¿Has recibido alguna visión o sueño de parte de Dios? ¿Qué te ha hablado Dios de manera recurrente a través de su Palabra?
  1. FORTALEZAS: ¿Qué dicen tus amigos cercanos y la gente que te conoce acerca de ti? A veces estamos demasiado cerca de nuestra propia situación como para verla objetivamente. Escucha a tus amigos y a adultos maduros y confiables que te conocen bien y que conocen bien a Dios. ¿Cuáles son tus fortalezas según ellos?
  1. EXPERIENCIAS Y OPORTUNIDADES: ¿Cuáles son tus oportunidades actuales? ¿Qué oportunidades has tenido y has aprovechado? ¿Qué experiencias significativas has tenido que te han convertido en la persona que eres hoy? (Romanos 8:28). ¿Ves algún patrón que se repita? ¿Hay algunos pensamientos o asuntos que son recurrentes? De acuerdo a tus respuestas, ¿podrías armar una especie de lista con tu misión y visión en la vida?
  1. PLENITUD Y SATISFACCIÓN: ¿Qué cosas disfrutas profundamente hacer? ¿Puedes identificar aquellas actividades que te producen un mayor sentido de satisfacción? ¿Qué te hace sentir vivo? ¿Qué cosas harías aunque nadie te pague por hacerlo?
  1. CAUSA: ¿Cuáles convicciones estás dispuesto y comprometido a perseguir? ¿Hay algunos asuntos que arden dentro de ti? ¿Alguna causa en la que crees, y piensas que alguien debería hacer algo sobre eso? ¿Qué gente o grupo de personas te producen un profundo deseo de ayudarles?

¡Ánimo! disfruta del paisaje y del recorrido mientras realizas el viaje más importante de todos… ¡el viaje de tu vida!