Porque en casa también se hace iglesia

“Todos los días se reunían en el templo y en los hogares, compartían los alimentos con regocijo y sencillez de corazón…” Hechos 2:46

La iglesia relacional sucede en todos lados a través de nuestra
conexión con las personas, con nuestra ciudad y con la misión.

Estos espacios sirven como un ancla para los individuos y para las comunidades, ya que
fomentan la interacción y la socialización.

Cultivar la comunidad

En el paciente camino de Jesús generando los ritmos personales, tangibles y encarnacionales, en los que Dios puede transformarnos lenta y profundamente. El camino de Jesús nos llama a crear espacio en nuestros horarios y en nuestros hogares para lo que realmente importa. Nos llama a vivir con Jesús, a permanecer en su bondad, y a disfrutar plenamente de la vida del Reino que Él nos ofrece.

Regresar a la mesa

Comer juntos nos proporciona un espacio seguro para la conexión.

Una comida compartida no es algo pequeño, no es algo menor. Es el fundamento de la vida familiar. La mesa da identidad y sentido de pertenencia; es una invitación al diálogo y al encuentro.

La mesa es una escuela. Una en la que no solo aprendemos el arte de la conversación, sino que también aprendemos a pensar y hablar el lenguaje de nuestra familia. Es un espacio donde el discipulado y el crecimiento espiritual pueden tener un lugar predominante.

Durante el mes nos reunimos en diferentes hogares de la ciudad.
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