No es ningún secreto que los adolescentes y jóvenes necesitan ser escuchados, aquí te comparto algunos tips prácticos que te ayudaran en tu comunicación con ellos.

  1. Compromete toda tu atención cuando estés con ellos. Míralos a los ojos. No simules estar escuchando y de vez en cuando decir alguna palabra como para hacerles pensar que les estás prestando atención. No sé si te pasa a ti, pero todavía estoy aprendiendo a ser alguien que escucha a los demás. Es un regalo que les hacemos cuando les prestamos atención y tenemos la disposición de escucharlos, sin interrumpirlos.
  2. Déjalos terminar. Una vez más, pongamos un freno en nuestra boca cada vez que nos den ganas de interrumpirlos. Demostremos auto control y los veremos crecer.
  3. Relájate y actúa normal. A veces solemos tomar una postura “espiritualoide” cuando estamos con ellos. Ponemos una mirada incisiva como diciéndoles: “estoy leyendo tus pensamientos”. Las charlas profundas a menudo comienzan hablando sobre asuntos comunes de todos los días. No vayas rápido y directo a lo profundo, sino tómate todo el tiempo necesario. No fuerces la situación. Recuerda que las buenas conversaciones empiezan como diálogos normales.
  4. Aprovecha las ventanas al corazón. Cuando un adolescente o joven está tratando de llamar tu atención o te demuestra una apertura, préstale atención. Esa puede ser una ventana abierta a un diálogo provechoso. Por ejemplo, algunas veces me han preguntado: ¿crees que tengo lo que se necesita? ¿Crees que alguien se pudiera enamorar de mí? ¿Crees que soy bueno para esto? Esas son ventanas de oportunidad que no debemos desaprovechar.
  5. Sé transparente. No podemos pretender que ellos sean transparentes si nosotros no lo somos. Comencemos mostrándoles el camino y hablándoles abiertamente de nuestras luchas, dudas, fracasos y fallas. Eso les va a predisponer a ser transparentes en sus conversaciones también. Seamos abiertos y los primeros en mostrarnos vulnerables.
  6. Asegúrate de que los conduces a Jesús. Evitemos la tentación de querer ser los sabelotodo que promovemos que los jóvenes dependan de nosotros. Más bien asegurémonos de que los conducimos a Jesús en todo momento.
  7. Haz preguntas estratégicas. El poder de una pregunta reside en que colocas la pelota en el campo de juego del adolescente y le permite espacio para reflexionar. Muchas veces Jesús utilizó esta metodología para instruir a sus discípulos: respondía a sus preguntas con otra pregunta. No te apresures a contestar. Las respuestas fuertes y definitivas por lo general enmudecen el sentir del corazón.
  8. Mantente inmutable. No me malentiendas. No te estoy hablando de no desarrollar empatía, sino que en oportunidades puede suceder que estás escuchando algo que nunca pensaste que le pudiera estar sucediendo a ese joven en particular, o simplemente te comenta algo tan grande que te sientes abrumado por lo que estás escuchando. Promueve siempre un ambiente de calma, confianza y aceptación a través de tus gestos y palabras. En ocasiones, ellos piensan que son los únicos que están luchando con esa situación y el hecho de responderles con gracia y comentarles que otros están atravesando por lo mismo, puede ser de gran ayuda para ellos.
  9. Espera un progreso. Me ha sucedido muchas veces que en la primera charla con alguien no sentí que hubiera podido llegar al corazón del joven. Si esto te sucede no te desanimes. Generalmente, cuando nos ganamos la confianza de ellos, comenzarán a expresarse y a soltarse en futuras ocasiones. También es muy valioso darle un seguimiento a la charla. Aprovecha las nuevas tecnologías y envíales un mensaje o un texto que diga algo así como: “he estado orando por lo que me comentaste” o “seguimos la charla la próxima semana”. Recuerda que nuestro trabajo con ellos no es una carrera de cien metros, sino una maratón.

 

Tomado del Libro: Lo que todo líder debe saber de sus jóvenes. Editorial Vida/Zondervan Por Sergio Valerga