La encarnación de Jesús nos recuerda la importancia de estar cerca de aquellos a quienes queremos alcanzar, amándolos en medio de sus quebrantos y aflicciones.
La realidad en la que vivimos nosotros, puede volvernos insensibles a la realidad espiritual, familiar, laboral y económica de la gente que hemos sido llamados a servir.
Queridos pastores y lideres, necesitamos expresar empatía con la gente que ministramos, ponernos en sus zapatos, así como Jesús lo hizo con nosotros.