Busquemos inspiración divina
La quinta palabra que aparece en la Biblia es “creó”. Lo primero que Dios hizo fue crear, él inventó la creatividad y está deseoso de que forme parte de nuestra vida diaria. La creatividad es también una señal del nivel de influencia del Espíritu Santo en nosotros. Enseñemos a nuestros jóvenes a  depender de la inspiración y la creatividad que él tiene disponible para ellos. Debemos no solo orar por creatividad, sino también invitar al Espíritu de Dios, que es el creador por excelencia, a que esté en nuestras reuniones de trabajo, estudios, actividades diarias, que él sea parte vital de todo lo que hacemos. Recordemos que el Espíritu Santo desea ayudarnos a hacer lo que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos.

Permiso para cuestionar
Enseñemos a nuestros jóvenes la importancia del pensamiento crítico. Ofrezcamos libertad para la crítica constructiva sin que ellos piensen que tendrán represalias de parte de nosotros. Vamos a invitarlos a repensar aquellas cosas que siempre se han hecho de la misma manera. Mostremos como líderes que somos capaces de cuestionar lo establecido. Poniendo como ejemplo las formas y metodologías en nuestras comunidades de fe. El proceso creativo puede comenzar cuando nos hacemos dos preguntas importantes: ¿Por qué lo hemos hecho siempre de esta manera? Y ¿Por qué no hacerlo de una manera diferente? La situación de eureka sucede únicamente cuando hacemos ambas preguntas al mismo tiempo. Cuando se da la confluencia de cuestionar la seguridad de la historia, de lo que siempre hemos hecho de la misma manera, y nos animamos a pensar un futuro diferente, esto es lo que provee una plataforma de lanzamiento para las grandes nuevas ideas de Dios.

Vamos a exponerlos a dilemas de la vida real que les afecten
Una vez que hayas creado un espacio para el diálogo, informales sobre dilemas de su comunidad (o del mundo) que les impacten. Quizás, se trate de una situación actual que la gente tiende a evitar porque es controversial. Como a los chicos se les ha enseñado la tolerancia y el pluralismo, debes abordar el tema y establecer límites para una discusión constructiva. Proponles asuntos que sean significativos para los derechos humanos o la justicia social; y a ti te tocará encender la conversación. Luego, aplícalo a sus vidas personales.

Invítalos a soñar
Desarrolla con tus jóvenes la capacidad de soñar en grande, un sueño que demande una dependencia total de Dios. Si solo estamos haciendo lo que pensamos que podemos hacer, nuestros esfuerzos no demandan que utilicemos nuestra fe y, sin fe, es imposible agradar a Dios. Invitemos a nuestros jóvenes a soñar sueños más grandes que ellos mismos y mostremos que, aun más relevante que esos sueños, es sentir la adrenalina de saber que, sin la intervención del Señor, seríamos incapaces de realizarlos por nuestros propios medios. Eso hace que desesperadamente tengamos que vivir en una dependencia de él y, con certeza, creo que ese es el terreno en donde más seguros podemos estar, un lugar en donde no dependemos de nuestras habilidades ni talentos, sino de la gracia y la capacidad de Dios de poder llevarnos más allá de donde pensamos, creemos o esperamos, aun a pesar de las inseguridades de nuestros propios temores e incapacidades. Solo confiamos y dependemos de su intervención para la realización de nuestros sueños ¡Por eso soñamos y necesitamos extender la invitación a soñar a nuestra generación!

Erwin McManus dijo: “la verdad es que si no estás tratando de lograr algo significativo, no estás incursionando verdaderamente en el proceso creativo”.

¿Por qué innovar? Porque queremos ver progreso, alcanzar más jóvenes y porque deseamos ser relevantes. Porque deseamos que Jesús sea exaltado por encima de todo lo demás y porque deseamos ver a la iglesia tomando su lugar en la sociedad. No se trata de ser o parecer sofisticados, deseamos que todo lo que hacemos tenga un propósito definido: traer gloria a Dios.

Tomado de: “Lo que todo líder debe saber de sus jóvenes” Especialidades Juveniles/Editorial Vida