Cómo podemos los adultos, padres y líderes promover una madurez auténtica en los adolescentes?

1. Proveamos autonomía con responsabilidades.
Cuando los adolescentes demandan autonomía, asegurémonos de que al mismo tiempo estamos asignándoles responsabilidades.

2. Proveamos información y alentemos a la aplicación al mismo tiempo.
La sobreabundancia de información sin aplicación produce consumidores
y no productores. Cuando un adolescente aprende algo la madurez demanda que éste se pregunte: ¿Qué acción debería tomar en respuesta a este conocimiento?

3. Proveamos experiencias que acompañen su estilo de vida híper tecnologizado.
Así como ellos están bombardeados constantemente a través de las diferentes pantallas de sus dispositivos electrónicos, asegurémonos de planear experiencias cara a cara a través de las cuales puedan interactuar con gente de otras generaciones.

4. Proveamos oportunidades de servicio comunitario que los ayuden a no enfocarse tanto en sí mismos.
El contacto con la realidad y las necesidades de otros sensibiliza su corazón y los coloca en una perspectiva saludable.
Nuestra tarea consiste en balancear las oportunidades experimentales de tal manera que traigamos un equilibrio entre el cúmulo de información que reciben y la aplicación práctica de ese conocimiento en la vida cotidiana.

Los perjudicamos cuando:

Reducimos a la mínima expresión su exposición al riesgo
Obviamente que nuestra principal preocupación es mantenerlos seguros, aspirando a ofrecerles así una vida perfecta, sin dolor, sin errores. Sin embargo, cuando los sobreprotegemos esto termina teniendo un efecto adverso. La estrategia del aislamiento es una respuesta comprensible, pero al final de cuentas, es motivada por el miedo. Tenemos miedo de lo que el mundo pueda hacerles a nuestros adolescentes. Tenemos miedo de que Dios no sea tan poderoso en sus vidas como para vencer las influencias del sistema distorsionado de creencias del mundo que los rodea.
Por ejemplo: los adolescentes probablemente necesitan atravesar por algún tipo de decepción emocional relacional para apreciar la madurez emocional que las relaciones duraderas requieren.

Los rescatamos rápidamente
Cuando hacemos esto y asfixiamos a los adolescentes con la ayuda inmediata, eliminamos la necesidad de que ellos aprendan a buscar soluciones y resuelvan ciertos problemas por sí mismos. Se acostumbran a que otro se encargue de resolver sus problemas y esto los lleva a no asumir responsabilidades.

No compartimos con ellos nuestros errores del pasado
Comparte errores relevantes que tuviste cuando tenías su edad a fin de ayudarles a aprender a tomar buenas decisiones (evita las «lecciones aprendidas» negativas que tienen que ver con el tabaco, el alcohol, las drogas ilegales, etc.). Además, los adolescentes deben estar preparados para encontrarse con resbalones y enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
Diles cómo te sentiste al enfrentar esas experiencias y qué lecciones aprendiste con esta situación. Por otra parte, cuando nos mostramos vulnerables con ellos compartiéndoles nuestros fracasos y luchas, les damos esperanza mientras van camino a la madurez.

Porción tomada del libro “Los 7 secretos que todo líder de adolescentes debe saber” por Sergio Valerga de Editorial 625